jueves, 26 de septiembre de 2013

El Moco Universal

      El moco es el lugar hacia el que se mira cuando se da la espalda a la realidad y está situado exactamente en el ángulo desde el que nada se ve. El moco es una materia sutil y se rompe con facilidad, aunque también es verdad que al más mínimo rasguño, el moco circundante tapa el agujero rápidamente y no deja cicatriz ni memoria. Todos reconocemos la presencia del moco por ese perfume dulzón que deja en las conversaciones de las sobremesas, los claustros, los cafés... Como el moco es ontofóbico no reconoce ningún tipo de realidad que no sea la que se remienda afanosamente durante el mantenimiento del buen rollo y la convención. El moco es elástico y contradictorio en esencia y puede adoptar una postura, después  la contraria y negar el cambio o, en los casos más adornados, hacerlo al mismo tiempo. En el moco se mezclan ingredientes de muy diversa especie, sin ningún criterio que no sea la harmonía beige de los opuestos. En realidad y pese a su aspecto blandiblúbico, el moco no es nada dinámico, antes bien tiende siempre al estatismo, a la anulación de toda dicotomía para mantener el tono agradable de un atardecer de póster o el chill out del hilo musical de un bar de diseño. Todos dicen que respirar el moco es más agradable que respirar el aire, pero yo soy demasiado viejo para cambiar.

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